jueves, 17 de mayo de 2012

“Lo siento, Harper’s Bazaar. No puedo. No me odies”

Usualmente posts con ese título van archivados en la categoría "Fuertes Declaraciones", en las que alguien despotrica contra otra persona, llega un medio de ética cuestionable y recopila lo más jugoso. Pero como no estamos en Hollywood ni en ninguna televisora, eso no sucede realmente aquí.

Tengo que admitir que, aunque lo he intentado, nunca le he agarrado cariño a Harper's Bazaar. No es que tenga un problema con las editoras locales o con Glenda Bailey (Y siendo sinceros, si ese fuera el caso, ambas partes ni siquiera pestañearían ante la idea). pero hay cosas que no me agradan de la revista y no había sabido identificar hasta hace poco. Digamos que ese malestar es un poco sensorial.

Pero admito que no todo es malo y si fuera así, no podría realmente tener algunos ejemplares comprados rondando en casa.  Es algo que me cuesta trabajo explicar, tanto que hice un post entero para aclararlo. En fin.

Vamos primero con lo que sí me gusta:

Tienen contenidos interesantes. Y puedo ser aún más específico:

-El diseño editorial de la revista es el mejor que hay en el mercado: En este punto no hay discusión. Siempre que me preguntan sobre revistas "comerciales" con un gran diseño, pienso primero en todas las ediciones de Bazaar que conozco y luego en Vogue Paris. La tipografía es fácil de leer, en la página se acomodan las imágenes en vez de ser amontonadas y cada página tiene un ritmo perfecto.  Si usted, lector, quiere ser diseñador editorial, le sugiero correr a googlear a Elizabeth Hummer (directora de diseño en la revista), imprimir una imagen suya y prenderle velitas.

-El reporte que hace Suzy Menkes sobre las tendencias de cada temporada: Si hay alguna persona indicada para hacerlo, es Suzy. La inspiración, el motivo por el que surgieron, ideas para combinarlas y una editorial que las acompaña, todo eso viene en el reporte. Sí, es meramente informativo, pero es bastante bueno para ponerse al corriente cada marzo o septiembre.

-Las columnas de Rita Wilson y, de vez en cuando, Carrie Fisher: la mujer de Tom Hanks, musa de Tom Ford y fanática de la moda es una persona sincera, divertida e inteligente. Por lo menos esa imagen me dan sus textos porque son bien pensados y resulta un alivio leerlos entre tantas "recomendaciones" de celebridades que son más falsas que un bolso 2.55 de Louis Vuitton. Hablar libremente sobre su peso, la falta de amabilidad en Hollywood y esa habilidad tan femenina de 'checar' los atuendos de las otras en un nanosegundo es algo que no cualquiera se atrevería a hacer, pero Wilson lo hace.

Carrie Fisher también ha sido invitada por Bazaar a escribir sobre novedades o cosas de la moda que le irritan. Una vez la hicieron salir a la calle con un saco de Balmain (de esos de cien mil dólares), para ver la reacción de la gente. En otras ocasiones ha criticado las muletillas de la gente en moda y otros comportamientos de una forma muy ácida e ingeniosa. ¿Por qué no la incluyen permanentemente en la revista?

-Su dinámica de entrevistas (con sus 'asegunes'): Hace poco, uno de los chicos de Trista entrevistó a Massimiliano Giornetti, director creativo de Salvatore Ferragamo y no lo hizo mal, aunque me quedé con ganas de saber más cosas sobre él. Del mismo modo, han juntado en entrevistas a Bianca Jagger con Francisco Costa, a Marc Jacobs con Naomi Campbell y hasta lograron que Azzedine Alaïa dejara su rechazo habitual por la prensa. Las entrevistas son casi pláticas de amigos, pero la edición es muy buena.

-Son imaginativos: Stephen Gan es director creativo y ha tenido buenas ideas, tales como poner a Demi Moore en un McQueen con una jirafa, combinar Alta Costura con dibujos de comics, crear una editorial donde Chloë Sevigny se va a rehabilitación y demás ocurrencias.

 

-La retrospectiva de John Galliano en Dior (2007): Esta es una de las primeras editoriales que me robó el corazón al instante. Sí, ya sé, el editor de moda fue Nicola Formichetti pero no me importa: las fotografías de Simon Procter son mejores que la retrospectiva de Marc Jacobs en Vuitton o la de Prada y Schiaparelli en Vogue. Y estamos hablando de editoriales de Steven Meisel.

El fotógrafo de la sesión de Galliano, Simon Procter, ya hizo una carrera con esas imágenes. Ya se podría retirar sabiendo que hizo su mejor trabajo (ojalá que no). Sigo esperando una retrospectiva por los quince años de Nicolas Ghesquiere en Balenciaga pero parece que no se les ha ocurrido (inserte una carita triste).

-El activismo de Glenda Bailey: Desde que inició ha atacado fenómenos como la piratería, exponiendo lo que hay detrás de un Vuitton falso (desde trata de personas hasta un impacto ecológico terrible) y otras ideas para apoyar determinadas causas. Por ejemplo, comisionó una boina de Dolce & Gabbana para apoyar a los bomberos y policías del 11 de septiembre.

-Su staff es bastante bueno: Ya mencionamos a Wilson y Fisher, pero también tienen en sus filas a Robin Givhan (editora de moda del Washington Post y una de las mujeres más inteligentes en la industria), Camilla Akrans, al tío Karl, Peter Lindbergh, a Tatiana Sorokko (una exmodelo rusa que se ha vuelto coleccionista de Alta Costura, con un gran conocimiento de historia de la moda y un closet para morirse).

Creo que, además del tío Karl y Lindbergh, dos de sus colaboradores más ilustres son William Klein y Jean Paul Goude. A Klein lo sacaron de un retiro de 35 años para una sesión con diseñadores épicos, un privilegio que ni Vogue ha logrado. Y Jean Paul Goude fue uno de los fotógrafos más importantes de los 80 (y como director de arte, se encargó de la celebración del 200 aniversario de la Revolución Francesa. Quizá debimos haberlo contratado aquí para nuestro fallido Bicentenario). Ambos son leyendas vivientes y sus trabajos hablan por sí mismos.

Y a pesar de eso...

Cuando tomaba clases de fotografía, me sucedió muchas veces lo siguiente: En mi mente veía una imagen maravillosa, tomaba la cámara, disparaba y no pasaba nada. Bueno, sí salía una imagen pero estaba movida, con la luz mal dirigida o simplemente no se veía tan impresionante como la había pensado. Mi maestra de foto sólo veía la imagen y me decía: "Casi" o "Esta imagen está bien, pero no me mueve nada. No me provoca nada". Y yo sabía que había perdido una oportunidad porque los momentos sólo ocurrían una vez.

Cuando veo una idea de Bazaar pienso exactamente lo mismo. En muchas ocasiones las editoriales deberían ser infinitamente superiores. Tienen a Patrick Dermachelier, estilismo de Katie Grand y un escenario maravilloso pero... no pasa nada. Son olvidables. Y no entiendo por qué.

Es un poco injusto compararla con su rival más cercana pero Vogue casi siempre tiene algo rescatable en cuestión de imagen, incluso en meses flojos como julio. En teoría debería tener algo de ventaja pero me frustra un poco ver que con un staff tan impresionante, en muchas ocasiones presenten números tan grises.

Muchas portadas son aburridas, los contenidos no son novedosos y la creatividad termina siendo frenada por un mal resultado. Lo veo con colaboradores como Mario Sorrenti, quien básicamente hace lo mismo en Bazaar y en Vogue Italia pero el resultado es casi opuesto. Y de verdad no entiendo por qué.

La primer Bazaar de Liz Tilberis. Yo la tengo y está a la venta, si alguien la quiere, mándeme un mail

Sinceramente, creo que el mejor periodo contemporáneo de Bazaar fue en los 90, cuando Liz Tilberis la dirigía. La revista era propositiva y vanguardista, adecuada para el momento en el que la moda era minimalista y requería un contenido mucho más impactante para venderse. Me sorprende lo bien que envejecieron esas ediciones y lo frescas que se ven a pesar de que los trucos de imagen que utilizan se han visto millones de veces en revistas tanto de calidad como de poca monta.

Pero Tilberis murió en 1999 y entonces la revista fue hundiéndose de nuevo, primero con Katherine Betts (protegida de Anna Wintour, quien la odió de por vida al haberse ido con la competencia) y en estos últimos diez años con la última editora. Glenda Bailey comenzó bien, tengo una edición del 2002 que es propositiva y tiene tanto la clásica editorial en un paisaje impresionante como una realizada en una tranquila calle de Los Angeles y los contenidos llaman la atención. Pero un par de años después comenzó la debacle.

No estoy diciendo que todo Bazaar es malo: en este post están viendo algunas imágenes que, a mi gusto, son las mejores en esta edición. Pero por cada editorial excelente vienen otras que son muy olvidables. Por ejemplo, la sesión que hicieron inspirada en Martin Scorsese es mediocre, por decir lo menos. O cuando quieren recrear momentos de gloria, como aquella vez en la que disfrazaron a Sarah Jessica Parker de Diana Vreeland. Las modelos, las prendas, el decorado, parece como una representación escolar. Y no debería ser así.

Me preguntarán si parte de mi decepción con ellos es por una política editorial antibloggers (en la edición nacional). La verdad es que no: yo entiendo que somos medios diferentes y que no se quieran mezclar con nosotros. A final de cuentas, tienen un alcance mayor que mi blog y manejan más dinero que yo. Al menos en mi caso, tienen más influencia ellos, y lo respeto.

Pero regresemos al caso global. En muchos de sus intentos, Harper's Bazaar fracasa estrepitosamente. Y no estamos hablando de presupuestos. Muchas fotos simplemente son irrelevantes. Es como si tuviéramos enfrente a alguien con mucho potencial que simplemente sigue saboteando todos sus intentos de genialidad.

Me da la impresión que en la revista no (se) exigen lo suficiente. Y si eso es malo en la vida diaria, es peor en un medio masivo.

viernes, 11 de mayo de 2012

Mi mamá, mi ícono del estilo

El lunes transmitieron en vivo la alfombra roja del MET y, aunque pudimos ver todo al instante, le quitó muchísimo encanto. Para mí, fue como si reventaran una burbuja de ilusión, glamour y algo que en mi imaginación se parecía más a una burbuja de champaña que a algo más. Me di cuenta que no quería hacer otro post del MET (Si quieren luego discutimos en Facebook los mejores looks y demás).

Me pregunté entonces: ¿De qué puedo hablarles a mis lectores? Algo que me apasione y les dé gusto leer. Entonces caí en la cuenta de que ya había sido Día de las Madres y estarían leyendo promociones, poemas y demás cosas que no a todos nos gustan.

Mi mamá es mi ídolo. Chocamos frecuentemente y lo que quieran pero desde siempre la he venerado. Sí, a mí no me molesta decir que es la mujer más importante en mi vida. Me alegra que nunca se haya conformado con los papeles y las opiniones de siempre y haya logrado mejorar su vida por sí misma. Algún día, y si ella me lo autoriza, les contaré más sobre su historia.

De vez en cuando mi mamá, quien nunca ha leído este blog y sólo me ve tecleando en la PC o regresando de algún evento, me pregunta de dónde agarré esa afición. Solo hasta hace unos cuantos meses le he dicho que en realidad es algo heredado. A mí siempre me enorgullecían cosas como llegar a la primaria con un beso pintado en la mejilla o que me fuera a recoger luciendo fabulosa.

Probablemente si leen este post mis tías van a dar el grito en el cielo, pero sus estilos van a los extremos: o no se esfuerzan en absoluto o se exceden sin tomar en cuenta la edad, la comodidad o el tipo de lugar en el que estamos. Y, como sabemos, es malo ver el mundo en blanco y negro (en términos de estilo personal y de cualquier otra cosa).

Para mí, mi mamá es la prueba máxima de que la elegancia no implica edad, gastos enormes o vivir todo el día leyendo revistas. Es más, lleva varios años sin usar tacones y se sigue viendo bien. Y como no tengo nada especial que darle, quiero celebrar su estilo con un post lleno de cosas que le gustan o que prefiere hacer:

-Jamás salir sin arreglarse: Uno de mis rituales matutinos favoritos es verla maquillarse y sinceramente, no recuerdo un solo día en el que se haya salido sin maquillar ni peinar. Hace poco tuiteé el comentario que me hizo: "No me siento completa, no me puse perfume".

-El estampado de leopardo: A mi mamá no le agradan los estampados Pucci ni cosas demasiado florales o abstractas. Con el animal print es un poco diferente porque la cebra le parece vulgar (opino lo mismo) y la serpiente no es de su agrado. Lo que le gusta es el leopardo y, sin llegar a una obsesión tipo Roberto Cavalli, ve los abrigos con interés cuando se los muestro en las revistas.

 

-Climat de Lancôme: Es su perfume favorito y es básicamente el Santo Grial de los perfumes porque es casi imposible conseguirlo. Y sería el regalo perfecto. Otros consentidos: Madame Rochas (inconseguible), Opium de Yves Saint Laurent y Amarige de Givenchy.

-La absoluta sinceridad estilística: Por alguna razón siempre sabe lo que le va mal. Si algo no le gusta, no lo compra o no se lo pone, sea o no diseñado por Karl Lagerfeld o algo que ve por ahí. Es un hecho 100% comprobado y cuando aplica esa sinceridad a lo que llevo puesto no me agrada mucho, y no siempre obedezco, jejeje.

-El ámbar: No es fan de las piedras preciosas ni los diamantes pero un collar de ámbar es uno de sus adornos favoritos

-Los bolsos con múltiples compartimientos: Por cuestiones de practicidad, mi mamá es inmune a los encantos de una Birkin, una 2.55 o un carryall de Vuitton. Las baguette de Fendi no aguantarían su ritmo de trabajo, las Lariat de Balenciaga que tanto me gustan le parecen pesadas y, por consiguiente, estorbosas.

Hasta ahora, la única bolsa de diseñador que ha satisfecho sus demandas y su gusto es de Chloé. El modelo Heloise tiene todo lo que ha estado buscando: piel genuina, compartimentos exteriores, un asa que no sea incómodamente corta ni estorbosamente larga. Pero cuesta, no tengo ni idea cuánto pero seguramente no se junta en unos días.

 -El esmalte de uñas rojo: Este que sale en la foto, de Dior, es su favorito en este momento.

-El iluminador de NARS: en los Blog Awards de Privalia me dieron un iluminador Orgasm y se lo di. Yo adoro la marca y con este producto se fascinó (aunque el nombre no le hizo gracia) porque reacciona muy bien en la piel y da un brillo muy discreto pero notorio.

-La sobriedad: A veces le digo que su estilo es muy estadounidense porque le gusta lo práctico, elegante y relativamente discreto. No es preppy, no es minimalista; es un estilo más relajado, como el que suelen tener personas que tienen una vida ocupada y no pueden vivr en un universo de presillas, escarolas o lazos.

-Huipiles y blusas tradicionales: En casa somos admiradores de las guayaberas y la ropa que se crea en Oaxaca, Yucatán, Chiapas y otras regiones de México que mi mamá conoce bien. De vez en cuando encontramos a alguien que trae blusas a precios excepcionales y mi mamá compra lo que puede.

Sobre esto, hay algo que necesito aconsejarles: No regateen precios a las señoras que venden artesanías por su cuenta. Es algo cruel porque una sola prenda implica mucho trabajo, mas gastos de transporte y alimentos, minando su muy pequeña ganancia. En muchas ocasiones el precio se ajusta a todas las posibilidades y los productos son hermosos, es una injusticia buscar "ofertas".

-Guantes para manejar: Los empezó a usar para proteger sus manos del sol y me parece que la idea enriquece su estilo.

-Lentes de sol: Aquí tengo la batalla ganada porque ya le demostré que los modelos de diseñador suelen durar años y protegen adecuadamente la vista. 

-La obsesión por la calidad: Yo no crecí en una casa con muchos vintage Yves Saint Laurent o tesoros de ese tipo. Pero casi todas las prendas seleccionadas por mi mamá podrían durar diez o veinte años sin problemas. Mi insistencia en la calidad viene de verla rechazando lo demasiado "trendy" por algo de buenos materiales. Y es una gran enseñanza.

 -Pantalones de gabardina: duran años, no se afean en la lavadora y no se arrugan.

-El vestido wrap: No precisamente de Diane Von Furstenberg pero era un aliado en sus días de más actividad

-"¿Cuántos años crees que tiene?" Nunca adivinan. Creo que es parte del cuidado que da a su piel y su renuencia a caer en la trampa estilística de las señoras mayores: o atuendos demasiado conservadores o el abandono total para ir en pants y delantal hasta a la iglesia

-Un traje bien cortado: Mi mamá dice que en su trabajo, el traje pantalón es uno de los atuendos perfectos porque permite libertad de movimientos (imaginen manejar, subir y bajar escaleras y cargar bolsas con productos varias veces al día con una falda lápiz) y la hacen ver presentable. No tenemos sastre y jamás ha ido a una boutique Armani pero sabe qué debe pedir cuando se manda hacer uno. Estoy seguro que el traje que ilustra esta parte (Marc Jacobs, otoño 2007) le gustaría mucho.

-Lauren Hutton: Siempre le ha caído bien. Marisa Berenson también le agrada.

-Chanel N°5: Me han reprendido por decir que el aroma no me gusta y me causa jaqueca pero me aguanto por amor.

Y sobre todo

-Una buena actitud: con su edad, con su trabajo y hacia sí misma.

Y como me irrita mucho una cierta canción que dedican a todas las madres en México, quiero dedicarle algo que le gusta y que, según yo, describe lo mucho que la admiro por ser auténtica. Creo que algunas actitudes revolucionarias que ha tenido la han hecho única en su familia y ante mis ojos. Y sobra decir lo orgulloso que siempre he estado.

 

ACTUALIZACIÓN: Hace poco, Eugenia de la Torriente pidió que le anotáramos preguntas para realizárselas a Marc Jacobs. Yo mandé varias y hace un rato me enteré de que las respondió todas. No pueden imaginarse lo contento que estoy por eso. Pueden verlas AQUÍ.

sábado, 21 de abril de 2012

The Last Days Of Disco

Llega un momento en la vida en el que un producto cultural hace click con tu vida, presente o pasada. Puede que hayas tenido una ruptura y escuches Sea Change de Beck, creas que eres "la guapa de la ciudad" y vivas en tu mundo Sex And The City o, en casos más lamentables, sientes que tu vida se parece a alguna telenovela reciente. Todos son ejemplos de la vida real, por cierto.

A mí me acaba de pasar con una película: The Last Days Of Disco. Mucho antes de que Kate Beckinsale hiciera películas de vampiros y de que Chloë Sevigny tuviera dientes postizos (se tiró 4 al caerse de unas botas Balenciaga), protagonizaron una película que tuvo poco éxito, pero que se volvió de culto a lo largo de los años.

En teoría, la historia de la película es muy simple: dos chicas que se divierten en las discotecas justo cuando es 1980 y el movimiento está pasando de moda. Lo que la hace interesante es el trasfondo de ética, problemas laborales y un grupo de personas que salen juntas pero no son compatibles y en realidad ni siquiera se caen bien.

Al verla tuve un click instantáneo porque varios personajes, aunque sean diametralmente opuestos, me recordaron a situaciones de mi vida. Lo único que pensé fue: "Ojalá me hubiera pasado eso en el Studio 54", pero también detonó varias dudas existenciales. Creo que esto fue a propósito, porque el director, Whit Stillman, es una persona muy inteligente que crea sus historias alrededor de las dinámicas de grupo, la (in)satisfacción y de conversaciones profundas que todos hemos tenido en una fiesta (en este caso, hacen un análisis sociológico de La Dama y el Vagabundo).

 

Algo de lo que hace a esta película diferente es el soundtrack. La verdad es que me atrapó desde los créditos iniciales y apenas he escuchado otra cosa desde la semana pasada. Las canciones están cuidadosamente elegidas y no son un cliché: no hay Bee Gees ni demás temas que ya estén tatuados en nuestro lóbulo frontal. Y aunque algunos son anacrónicos, son un buen complemento, sobre todo a esas conversaciones fiesteras que ya mencioné.

No les voy a spoilerear nada pero ustedes saben que la era disco se acabó. Llegaron cosas horribles como el SIDA, las crisis económicas y la decadencia de las personas que se quedaron en el viaje. Otros se olvidaron de la época y se adaptaron mejor. Aunque no lo parezca, los 80 fueron una época muy oscura para muchos.

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La de la izquierda es Tara Subkoff (la de Imitation Of Christ), quien tiene un papel secundario. Ahí conoció a Chloë Sevigny y, después de un tiempo, la hizo directora creativa de la marca

Y en parte, las dudas se detonaron por mi situación actual y ese inevitable síntoma de que algunas cosas se van a terminar. Comencé a preguntarme demasiadas cosas que aún no resuelvo sobre mí, el blog, la situación laboral y qué será de mí cuando deba ingresar al primer trabajo que encuentre para cubrir mis gastos.

Pero como esto también es un blog de moda, les diré que el vestuario también me gustó. Usualmente esperamos que un filme de la era disco tenga brillos y prendas excéntricas pero esto casi no sucede. La mujer común de 1980 rechazó el glamour de la época por vivir demasiado tiempo con él. Así sucede también con la excesiva severidad, porque la moda trabaja con opuestos.

En realidad, la ropa de Alice y Charlotte (Sevigny y Beckinsale) es muy discreta: en el día, es muy tradicional pero esto tiene una explicación: son dos chicas recién graduadas de una escuela prestigiosa y es su primer trabajo en una editorial con cierto renombre. Necesitan una buena reputación laboral.

Para sus salidas nocturnas escogen prendas menos vistosas que las que relacionamos con la era disco porque sus sueldos eran limitados y no podían comprar prendas demasiado trendy. Recuerden que en ese entonces Zara era una pequeña tienda en el norte de España y no distribuía tendencias como ahora.

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Este es uno de los mejores momentos estilísticos de Sevigny en la película. Y como todo, se ve mejor en movimiento

Además, el vestuario no distrae de las escenas. lo cual es absolutamente necesario en un filme apegado a la realidad. Mientras estaba haciendo mi tesis, encontré un libro de ensayos sobre moda y uno de ellos era sobre diseño de vestuario. Explicaban que en una situación altamente dramática y basada en hechos reales, la ropa no puede quitar protagonismo a la situación, a menos de que eso venga en el guión.

Al final, creo que los temas de la película no caducaron y por eso hicieron click con mi vida. Me pregunto si en los otros ejemplos que puse al principio sucede lo mismo.

miércoles, 11 de abril de 2012

Algunas palabras sobre Raf Simons y Dior

Todos entramos en shock el lunes pasado, al saber que el limbo de Dior se había acabado. Raf Simons, quien hizo un excelente trabajo en Jil Sander, sería el sucesor de John Galliano tras más de un año en la incertidumbre. La noticia vino de Carthy Horyn, seguido de una declaración oficial que causó conmoción en Internet. Raf Simons fue TT mundial el lunes (y sí, yo dije que casi lloraba de la felicidad).

¡Hola, Raf!

Después de la impresión todo el mundo se pregunta cómo le irá. Oficialmente, la prueba más difícil es el debut: no cualquiera llega a impresionar a los críticos en una colección de Alta Costura cuando no se tiene experiencia. Y más importante, a las clientas que ya están bastante hartas de los fracasos de Gaytten y que gastarían hasta trescientos mil dólares en una creación artesanal.

Me imagino que los movimientos en moda se parecen mucho a la política, o al poker: están llenos de tensión y crean el impacto más grande al mostrar sus decisiones hasta el último minuto. Esta contratación fue cuidadosamente orquestada, y un cambio de planes en una marca (recontratar a Sander en su propia casa) significó el fin de las negociaciones en otra.

 

Ahora que lo pienso, la colección de primavera de Jil Sander, aquella maravilla de blanco, verde, estampados y suéteres de Picasso (con los que llevo obsesionado más de seis meses), fue una audición para Dior. Y resultó inspirarse en Babe Paley, tanto como ofrecer algo distinto.

¿Qué esperaríamos de Raf Simons en Dior? ¿Una versión simple y fresca de los clásicos? ¿El opuesto al exceso que siempre ha sido parte de la casa francesa? No sabemos.

Las comparaciones son odiosas, sí. Pero Simons ya las vivió en Jil Sander. Es muy probable que muchos (entre los que me puedo incluir) comiencen sus argumentos con un "Es que cuando Galliano estaba en Dior..." pero las ventas van a aumentar. Al cliente en realidad no le importó mucho el cambio de dirección, porque los ingresos vienen de otros departamentos (belleza, perfumería, accesorios), pero la ropa los publicita.

Con Raf Simons habrá cortes para todos. Un 90% de sus colecciones en Jil Sander se pueden usar, y eso es un porcentaje alto, sobre todo cuando muchas personas que no aman la moda acusan a los diseñadores de ser excéntricos y presentar sólo locuras en los "frívolos" desfiles. Al final, estos shows son más una herramienta de negocios y difusión, si se llevan adecuadamente.

Sinceramente, mis expectativas para Simons son muy altas. El problema, quizá, será el ritmo tan pesado que lleva Dior. El número de colecciones será casi igual que el que tenía hace unos meses: 4 colecciones de Jil Sander (2 más con Jil Sander Navy en su último año en la firma) y 2 más de su línea propia. Sin embargo, Arnault es muy conocido por presionar diseñadores para que generen dinero y éxito hasta que revienten. Ya pasó con Alexander McQueen cuando estaba en Givenchy, y se repitió cuando era dueño de Christian Lacroix. Y acaba de suceder con Galliano.

A Simons le encantan los 50 y 60 (y en general todo el estilo de vida de esa época. Acabo de leer una columna que hizo para Vogue y quedé fascinado: tiene una cultura impresionante), lo cual es un punto para mí. Pero no sólo eso: durante sus 5 años en Jil Sander lanzó una tendencia fuerte (el color blocking) y evitó repetirse, algo muy difícil si se va por el minimalismo. Además de eso, presentó buenas prendas sin importar la producción (en una de las retrospectivas mencionaban que la calidad de la marca no era precisamente buena. Si esto es cierto, es decepcionante, ojalá que sea sólo un rumor).

El punto más importante es el respeto a los archivos de la casa. El ser 100% fiel garantiza el aburrimiento del público pero si se rompe con la estética, los clientes anteriores se van a ir, dejando a la marca en una gran crisis. Simons ya logró mantener un balance sin ignorar a Sander ni dejar de contribuir con ideas nuevas. Por eso no me preocupa tanto.

¿Qué será de John Galliano? (El hombre, no la marca) No lo sé y es un poco deprimente esa pregunta.

Belgian designer Raf Simons blows a kiss to the audience as he cries at the end of the Jil Sander Fall-winter 2012-2013 collection on February 25, 2012 during the Women's fashion week in Milan. The company announced the day before German fashion designer Jil Sander is set to make a return to the company that bears her name nearly eight years after resigning, with Simons leaving his position of creative director on February 27.  AFP PHOTO / GIUSEPPE CACACE (Photo credit should read GIUSEPPE CACACE/AFP/Getty Images)

Sí, Raf, a mí también me preocupa, pero no es para tanto.

Mientras escribo esto pienso en Claude Montana, alguien que nunca fue de mi agrado pero que también fue consentido de la moda durante años (él y Thierry Mugler son los culpables de que en los 80 todas vistieran con hombros enormes) hasta que dejó de ser relevante y terminó olvidado y en bancarrota. Ahora es sólo una referencia en los libros de historia de la moda. Temo que Galliano termine así.

Al final, quizá es cierto lo que han anunciado varios medios: se acabó la era del diseñador estrella, rebelde, extravagante y, por desgracia, enfiestado o fanático de las drogas y el alcohol. Los relevos son discretos, sanos, amables y se van a la cama temprano con un libro de Emily Dickinson bajo el brazo. Y no es que eso esté mal, es simplemente un reflejo de los "nuevos valores".

Lo único que queda por ahora es esperar 3 meses, al primer desfile de Simons a la cabeza de una marca muy distinta.

Belgian fashion designer Raf Simons acknowledges the audience at the end of Jil Sander Spring-Summer 2012 ready-to-wear collection on September 24, 2011 during the Women's Mialn fashion week.  AFP PHOTO / GIUSEPPE CACACE (Photo credit should read GIUSEPPE CACACE/AFP/Getty Images)

Sí, Raf, yo también te quiero.

lunes, 9 de abril de 2012

Entrevista: Tijera Mexicana

Desde el año pasado ha estado pasando algo en Twitter.

Esta red social fue conquistada por una persona que ha opinado sobre distintos aspectos que se deben cambiar en la moda nacional. Estos aspectos pueden ser colecciones, personas y actitudes, aunque tampoco deja a la política atrás. Como este blog no trata ese tema, nos centraremos en las otras opiniones de Tijera Mexicana.

¿Quién es? Es algo que nadie sabe. Su identidad ha sido celosamente guardada pero está en todos lados. Los datos que ha proporcionado sobre sí misma(o) son escasos y la descripción podría quedarle a cualquiera. Lo que podemos descubrir con sus tweets es un conocimiento profundo sobre moda local y los problemas que la aquejan.

Hay dos cosas que me gustan de este personaje. La primera es que suelta verdades como puños. “La verdad no peca pero incomoda” es uno de los dichos más efectivos para la conducta humana. Su estrategia no suele ser bien recibida por todos, pero es efectiva porque es directa y en muchas ocasiones llena de ironía. El término “canapero” ha sido popularizado por ella para describir a quienes sólo van a eventos para atraer la atención.

La otra razón es más bien cultural. En México, las palabras “gato”, “naco” e “indio” son muy ofensivas y se usan mucho. Esas tres palabras que están prohibidas en mi vocabulario (y no, no soy activista de ninguna ONG, el clasismo y los complejos de superioridad se me hacen de pésimo gusto) y muchos a los que se dirigen las críticas de Tijera Mexicana repiten que las repite como mantra, algunos a quienes Tijera critica son una versión muy mala de Cindy La Regia. quien por cierto, es muy graciosa porque sale en un comic.

Entrevisté a este personaje y decidí preguntarle de todo. Y aquí está el resultado. Espero que les guste.

Todos se preocupan por adivinar tu identidad. A mi me interesa saber qué te motivó a crear tu cuenta en Twitter. ¿Fue algún incidente en especial?

¿A poco se preocupan? ¿A qué le temen? Siempre he pensado lo mal que hacen muchas personas en la industria de la moda en Mexico, y Twitter era la herramienta perfecta para poder armar un personaje y hacer abierta mi opinión. Una cosa llevó a la otra y vi que mis tweets eran muy bien recibidos y comentados, por lo que le seguí y así es como Tijera Mexicana surgió.


Sabemos que las críticas en México no son bien recibidas. ¿Alguna de las personas a las que has criticado te ha querido intimidar?

Todo el tiempo, pero me doy cuenta que quienes me critican son gente que siempre ha criticado y ofendido a otros, solo que nunca se habían enfrentado a gente que les hiciera réplica y los pusiera en evidencia.


¿Por qué crees que un cierto conjunto de personas en la industria (pueden ser diseñadores, estilistas o prácticamente cualquiera) siempre recurre al plagio y al cliché? Ejemplos: "me inspiré en la modernidad de la mujer americana", "me inspiré en las divas del cine" o incluso imitaciones bastante pobres de Prada y Balmain

Por lo mediocres que son, no se dan cuenta que en México conocemos todo de la moda internacional, creen que solamente ellos han visto eso. Las copias y plagios siempre están expuestos porque en México hay mucho conocimiento de moda, pero poca buena ejecución. Recurren al plagio porque no estudian y piensan que lo que fue exitoso para un diseñador en el extranjero, puede serlo para ellos aquí en el país.

¿La moda mexicana sigue tendencias o es tradicionalista?

Sigue tendencias, pero es muy tradicionalista a la vez. Todos quieren vestir y verse como los editores que fotografía Tommy Ton o The Sartorialist, pero no entienden que aún no somos una industria como Milán o Londres.


Has descrito acertadamente a un sector de la población que se siente "fashionista", pero en realidad es muy ordinario. ¿Qué le sugerirías a alguien de ese sector para que cambie y desarrolle un estilo verdadero?

Uno, que defina un buen estilo: si te gusta el neón, OK, es válido, pero aprende a aplicarlo. La gente cree que yo critico a la gente de clase media por las marcas que compra, pero NO, es lo opuesto: voy en contra de esos que se creen superiores y me gusta hacerles ver su realidad.

Les sugeriría antes que nada, educarse. Tener buen ojo, buen gusto, buscar ser sofisticados, elegantes, gente que te haga una buena conversación, que se sepa dirigir con las personas, sea amable, etcétera. Eso te llevará a vestir discreto y adecuado para cualquier ocasión. Porque mira, podrás gastar miles de pesos en ropa, pero si eres un pendejo, ni una Birkin de 100 mil pesos podrá evitar que la gente sepa lo imbécil que eres. Educarse es el mejor outfit.

¿Por qué ha funcionado tan mal en este país la combinación moda+espectáculo?

Porque nuestra industria ha caído en las peores manos. Por ejemplo, Moda Nextel tiene una pésima directora, Lisette Trepaud, porque está más enfocada en buscar ser una estrellita y codearse con famosos, que en verdad exponer buen talento y hacer una plataforma digna. Sólo es un nido de canaperos y gente que acude porque tiene cena y bebida gratis, pero ¿En qué ha ayudado a los diseñadores? EN NADA. Por eso aquí no hacemos diseñadores dignos, no tenemos celebridades dignas, no hay íconos, y es una lástima, porque solamente en EUA nosotros alabamos a editoras, actrices, y diseñadores, por el statement que logran, pero aquí no hay nada de eso.


Esta pregunta me la hizo el novio de una amiga al hablar sobre moda mexicana: ¿Por qué algunas prendas de diseñadores locales son TAN caras y tienen una confección o material tan pobre?

Porque el diseñador promedio se enfoca en los 5 minutos de desfile, no se enfoca en su producción. Es muy cara porque a veces el diseñador se está mordiendo las uñas tratando de vender su colección para poder sacar dinero para la siguiente. La confección es pobre, porque no tiene un buen equipo de trabajo en cuestión de manufactura. Pero eso sí, tienen asistentes, fotógrafos y PRs.

Dame 5 características del canapero ideal

-Acude a eventos de moda sólo para ser visto.

-No le interesa la moda o el desfile, mucho menos tiene una noción de lo que es una tendencia, montura o postura en cuestión de diseño.

-Viste con piezas que llamen la atención, cuando en realidad el efecto que causan es, sí, ser muy vistos, pero de forma ridícula.

-Tienen sitios de internet fatales, mal editados y enfocados a la gente y no al diseño o al desfile.

-Saludan a todo mundo para sentir que dominan el lugar, pero poco conocen de la vida de los demás.

Muchas personas que conozco se frustran porque algunas tiendas ofrecen ropa de mala calidad y cortes que no van con sus tipos de cuerpo. ¿Cómo se puede crear una opción para que esa parte de la población compre moda mexicana?

Haciéndole ver a los diseñadores lo mal enfocadas que están sus prendas. Hacer un vestido talla 0 te obliga a pensar que solo una modelo podrá comprarlo y, créeme, aquí las modelos no pueden pagarlos. Se vale, como jóvenes, decirles a los diseñadores lo genial que sería comprar sus diseños, pero que no tienen las tallas para usarlos. Quizás así, poco a poco, podrán darse cuenta del nicho que tienen en la población joven de México.


Has dicho que Macario Jiménez es uno de los diseñadores mexicanos con mayor éxito. Yo añadiría a Pineda Covalín, Carlo Demichelis, JI+B y Ricardo Seco para mi Top 5. ¿Qué tienen en común, en tu opinión?

Mira, yo como exitoso, no diría sólo un nombre, más bien es una serie de comportamientos. Exitoso es aquel diseñador que VENDE. Mi lema es que un diseñador no es más que un hombre de negocios con inclinación hacia el arte y diseño. Es decir, podrá ser talentoso pero si no tiene la visión, no será nadie, los diseñadores no comen de notitas en internet ni paginas en las revistas. Alguien con éxito es aquel que tiene ya un negocio con base en su talento, tiene boutiques, vende en producciones altas y en todas las tallas. Lleva tiempo y esfuerzo, sí, pero eso es el éxito. ¡Los que mencionas tienen todo eso! Aparte de tener buenas ganancias, hacen bonitos diseños, eso es lo que yo llamaría éxito.

Sabemos quién te desagrada. ¿Me podrías decir 3 personas que te agraden de la moda mexicana y por qué?

Los jóvenes, quizá no pertenecen directamente a la moda mexicana, pero me apasiona ver lo mucho que se dan cuenta de la basura con la que contamos en la industria, me hace bien saber que no soy la única que piensa así. Pamela Ocampo me cae bien, porque hace un buen trabajo apoyando jóvenes y talento mexicano.

Me encantan Toni Francesc, Gianfranco Reni, Germán Nájera, Tanya Moss, Gustavo Helguera y muchos diseñadores que me dan RT y mentions, muchos no lo hacen por evitar hacer enojar a mis haters, pero veo que a otros les vale eso y hacen un diálogo súper sano e imparcial, lleno de opinión y crítica.

Y finalmente, ¿Qué puedo cambiar, evitar o mejorar para ser un buen medio y no caer en el canaperismo?

Ser un medio que valga la pena implica:

-Leer

-Ser imparcial, no elevar y adular gente que no vale la pena

-No caer en hipocresías

-Jamás rogar ni perrear invitaciones

-No forzarte

-Ser amable y sencillo con la gente. Luego veo a bloggers que se creen muchísimo y me digo a mi misma: ¡No mamen! Jajaja 

Y finalmente, promover el cambio en la industria, de la forma que sea, pero que cambie, yo lo hago a través de mis opiniones, hay otras maneras para hacerlo.

viernes, 30 de marzo de 2012

Presentación vs Desfile, Desfile vs Presentación

En una semana tuve dos experiencias totalmente distintas en cuanto a presentaciones de colecciones. Primero, asistí a la presentación de Ana Behabik. Poco después estuve un día entero en Mercedes Benz Fashion Week. Ya he comentado antes que mi experiencia en los desfiles de moda no es precisamente miel sobre hojuelas; sigo encontrando las mismas fallas de siempre, pero creo que, para sustituir un modelo con otro, necesitamos verlos con una cierta neutralidad. ¿Les parece si empezamos con cada una? Aclaro que muchos datos responden a mis observaciones y otras a comentarios de gente involucrada en moda y RP.

Por cierto, la diferencia entre las fotos de MBFW y las de Ana Behabik radica en el tipo de cámara. Guapóloga me prestó un buen equipo para fotos hace unos días y en Mercedes usé mi propia cámara point-and-shot.

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Qué son

-Desfiles

Eventos creados para presentar una colección en la estructura de una pasarela

-Presentaciones

Eventos en los que se presenta una colección junto con comida, bebida y la presencia del diseñador en todo momento

 

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Quiénes recurren a ellos

-Desfiles

Diseñadores con una cierta trayectoria. Pueden tener clientas establecidas o una relación sólida con los organizadores.

-Presentaciones

Diseñadores incipientes y marcas internacionales

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Gastos

-Desfiles

Renta del lugar, iluminación, música, modelos, agencia de modelos, maquillaje, peinado, catering (las modelos y el staff tendrán hambre en algún momento), Relaciones Públicas, tranporte, y no se incluye a la asistencia porque, de acuerdo a lo que he platicado con algunos exvoluntarios, no hay pago. El costo asciende a cientos de miles de pesos.

-Presentaciones

Renta del lugar, música, catering, modelos, agencia de modelos, maquillaje, peinado, RP y transporte. Los gastos son básicamente los mismos pero a menor escala.

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Patrocinios

-Desfiles

En el caso de Mercedes Benz, en esta edición cuentan con el apoyo de American Express, DHL, Sony, Guerlain, Belvedere Vodka y el Gobierno Federal, entre otros. Ellos absorben parte de los gastos a cambio de publicidad, de ahí la sección de anuncios antes de cada presentación.

-Presentaciones

No son muy comunes pero pueden ser posibles. En ocasiones se reducen al préstamo del espacio

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Logística

-Desfiles

Sinceramente, suele ser desastrosa. Se dan casos de acreditaciones desaparecidas, filas que no existen, disputas por el front row y accesos liberados a última hora (en el registro). Las carpas montadas en Mercedes Benz no son de mala calidad, y parecen ser un modelo parecido al de otras sedes globales de MBFW. En horarios, siempre se da un retraso progresivo a lo largo del día. Historias de terror incluyen un desfile en la extinta Fashion Week México que tardó 5 horas en comenzar y un registro de prensa, en el último desfile que IDM organizó en el St Regis, que se convirtió en una selección igualita a la de un cadenero en un club nocturno. Me consta.

-Presentaciones

No hay front row, así que esas peleas de ego se neutralizan. La distribución del espacio depende pero se puede crear un escenario pequeño. Todas las prendas se pueden ver a detalle. Se acomoda un horario para grupos (o uno ya establecido).

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Difusión

-Desfiles

Todos los medios grandes son invitados. Eso se traduce en notas, tanto en revistas como en portales y diarios importantes en México. Con los blogs es otra historia y depende mucho del branding propio (léase: sí, hay elitismo y distinciones entre medios, pero por desgracia eso aplica en muchos niveles de la moda internacional). Usualmente tienen preferencias marcadas por medios reconocidos, pero es relativamente fácil asistir todos los días.

-Presentaciones

Pueden mezclarse medios grandes y pequeños por igual, aunque, como decimos aquí, según el sapo es la pedrada. Es mejor para los compradores porque pueden apreciar a detalle las prendas, escuchar las explicaciones del diseñador y lanzar pedidos en ese mismo instante.

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Conclusión: Cada uno tiene ventajas y desventajas. Si eres un diseñador incipiente y cuentas con un presupuesto limitado, haz una presentación y confíate a un excelente equipo de RP. Si buscas darte a conocer en todos los medios grandes y que tu desfile llegue a más personas (aunque esto no siempre significa un mayor éxito de ventas), adopta el desfile en una plataforma de moda.

¿Cuál elegirían ustedes?

Por cierto, les tengo una noticia. Fui nominado como Mejor Blog de Contenido en los Privalia Blog Awards. Es un honor estar incluido en la misma categoría que Bere, Botica Pop y Juan. Si les gusta el blog y quieren verme ganar, los invito a que den click AQUÍ y voten por un servidor. ¡Gracias!

martes, 27 de marzo de 2012

(Not) Always In Vogue

Esta es la Vogue gringa de abril:

Y aunque está en portada esa señora que me cae mal, decidí comprarla. Abril es el mes que Vogue dedica al cuerpo y es interesante ver qué se le ocurre al equipo de la revista. Ya antes han puesto a Scarlett Johansson y curado una selección de mujeres ricas y distinguidas que son bajitas, están embarazadas o simplemente tienen un cuerpo tan igual y a la vez tan diferente al de las mujeres en América (el continente, no el país, ese es Estados Unidos).

Lo primero que me llamó la atención fue la historia de una madre que pone a dieta a su hija de siete años. Y me di cuenta que escogieron perfectamente la palabra para definirla en portada: controversia.

Resumiéndoles el texto: Dara-Lynn Weiss con anteriores problemas alimenticios se da cuenta que su hija tiene sobrepeso y la mete en un régimen muy estricto. Conflictos internos para la madre pero sigue firme. La niña baja alrededor de ocho kilos en un año y en teoría todos son felices pero la niña queda algo confundida con su identidad.

Unos días después de leer esa crónica, encuentro la siguiente nota en New York Magazine (punto com, obviously) y la opinión casi generalizada es la siguiente: Esa mujer es un monstruo y acaba de lanzar a su hija a un abismo de desórdenes alimenticios e infelicidad.

Supe que iba a ser espinoso desde que vi las fotos de madre e hija. Suelo ser muy sensible al lenguaje corporal y en las dos fotos que acompañan el texto no vi algo que me gustara. Cuando vi las fotos, mi no-tan-muerto instinto paternal sintió que algo andaba mal. "Si," pensé, "mi revista favorita ha publicado una historia como cualquier otra, pero..." Curiosamente, quien se ve menos cómoda y feliz en sus posturas es la señora Weiss. Al seguir leyendo lo confirmé. En general fue una lectura que me costó trabajo.

La imagen que disparó mi preocupación

El texto me hizo reafirmar dos cosas que ya sabía. La primera: nuestras acciones van a tener consecuencias en algún momento. Comparto la opinión de los lectores de NYMag pero creo que esto es un típico caso de "proyecto mis inseguridades en un familiar más joven y débil que yo", un caso que conozco porque gran parte de mi familia es así y porque es una práctica generalizada en el mundo.

La segunda es una percepción cultural y probablemente muy mía: Creo que estamos en el punto más alto de nuestra intolerancia con el peso.

Es difícil ser razonable con esto, intentaré explicarme en la medida de lo posible. Estamos en un momento de excesos: por un lado tenemos a la obsesidad y todos los problemas que acarrea, pero por el otro tenemos una obsesión bastante enferma con la delgadez y las calorías.

Es difícil encontrar un equilibrio entre esos dos puntos. Es aún más difícil porque cada cuerpo es distinto y nos cuesta trabajo aceptarlo (seamos como seamos) cuando somos bombardeados por tantos mensajes cruzados en la tele, las revistas de chismes, los programas gubernamentales y los alarmantes estudios clínicos que conocemos de cuando en cuando. Y en esas situaciones es más fácil irnos por el camino del odio.

Muchas veces he tenido que aguantarme cuando personas con las que he intercambiado varios tuits comienzan con sus berrinches contra la obesidad. No pienso señalarlos con el dedo, pero sí admito que no me agradan del todo por esos comentarios, incluido alguno del tipo "Yo no diseñaría para gordas". Hay defectos, si se les quiere ver así, que se eliminan con dieta y ejercicio, pero otros, como los prejuicios y la falta de esfuerzo mental, no se borran ni con un makeover.

Como digo siempre, no podemos saber si el peso excesivo sea por una enfermedad o incluso por genética (en ambos casos, una vida saludable es la mejor respuesta). Quizá es porque he visto de cerca varios de estos casos y sé que no es una decisión que hayan tomado; eso me ha dado un punto de vista diferente sobre el tema.

Con frases como la que cité, pienso en gente como Cristóbal Balenciaga, quien acaba de cumplir 40 años de muerto el pasado viernes. O como la premisa de la Alta Costura de hace 60 años. En ese entonces, presentaban diseños para cada tipo de clienta en modelos con cuerpos similares. Balenciaga, uno de los mejores diseñadores que haya pisado esta tierra, se hizo un experto en crear ropa que hiciera quedar cómoda y hermosa a cada una de sus clientas. Y, de acuerdo con una de sus ayudantes, las prefería con unos kilos de más.

¿Diseñaría yo ropa para tallas extra? Desde luego. Se me hace una cuestión de excelencia técnica. Y mejor aún: es satisfacer un mercado inconforme con las tiendas de campaña y la ropa bonita hasta la talla 8. Muchas personas que se dedican a diseñar profesionalmente tienen la respuesta frente a ellos, pero por alguna razón deciden no tomarla. Pasa lo mismo con los estilistas.

No insistí en ello cuando sucedió, pero creo que el estilista de Octavia Spencer hizo un increíble trabajo, sobre todo en los Oscares. Esta mujer lució radiante sin tener que usar un costal de papas o un caftán. A mi gusto, una de las mejores vestidas de la noche, y se notaba. Recogió su premio sabiendo que estaba usando algo fabuloso y en perfecta sintonía con ella misma.

Pero Vogue no será crucificada por mí aunque hayan cometido un gran faux pas. De hecho, esta edición es bastante buena, casi memorable, por otros contenidos. Por ejemplo:

 

-El texto sobre las Aqualilies, un fascinante grupo de chicas que están reviviendo el nado sincronizado con el glamour de los 50. La sola imagen me puso de buenas

-La insuperable editorial que Tim Walker hizo en el Ritz con Kate Moss y una dulzura que sólo se puede esperar de él. Como todas sus fotos, también tiene algo de magia

-Las imágenes de Mario Sorrenti sobre algunas issues corporales, incluida una donde se refiere sin tapujos al Trastorno Dismórfico Corporal

-Un extracto de la biografía de David Hockney

¿Qué opinan sobre la historia, mis comentarios y los demás contenidos de esta edición?